Hamacas Maribel Pol

Hamacas de Yucatán
Mi papá (Juan Pol) ya tiene 62 años y desde que estaba chico empezó. Yo desde que tengo uso de razón, 38 años, sé lo que mi papá hacía con las hamacas, ventas y todo. Así que él ya tiene como 50 años más o menos trabajando en la hamaca. Aquí somos bastantes trabajando, como 20, depende, unas hacen el hurtido, el embrazado el engargollado, otros lo checan. Son diferentes personas para diferentes cosas en el proceso de la hamacas de Yucatán.

Mi papá al principio empezó, porque no quería estudiar y entonces le decían sus papás que tenía qué hacer algo en la vida. Y entonces empezó con el Henequen, porque se tenía qué procesar el hilo con el henequén para poder realizar la hamaca. Antes se hacía así.

¿Cómo es la producción y el crecimiento del taller hoy en día?

Nosotros a la semana, depende de cómo, pero podemos hacer 100 hamacas, de producción tenemos bastante, pero por ejemplo una hamaca matrimonial tiene proceso de tres semanas. Aún así, entregamos 80 o 100 hamacas aproximadamente a la semana.

Aquí cada quién trabaja las hamacas en su casa y tiene sus tiempos, porque también muchas de las personas que trabajan son amas de casa y tienen quehaceres de la casa para poder fabricar después. Aproximadamente en casa se trabajan 8 horas diarias.

Aquí en Tixkokob hay una fábrica de nylon, y acá la verdad es el mejor hilo de nylon que se maneja. Lo que es el algodón, tenemos una fábrica en Mérida que igual está muy bueno el hilo, entonces ahí compramos nosotros el material.

A nosotros la pandemia nos afectó, pero tampoco tanto. Nosotros como trabajamos en casa no hubo problema, pero tampoco debíamos esperar a que vinieran a visitarnos, nosotros salíamos a vender, porque nosotros pues vivimos de eso. Y la verdad es que después que le buscamos ya se nos hizo más fácil, y allá buscamos la manera de poder sobrevivir en todo sobre la pandemia. También nos ayudó mucho el internet porque empezamos a publicar y a hacer entregas en la ciudad de Mérida y en otras partes.

A las personas que nos ayudan con el hurdido, les entregamos los colores y ya es cuestión de imaginación de cada persona cómo se les ocurra dibujar la hamaca.

Nosotros les entregamos los tubos de hilos para fabricarla. Estos vienen jaspeados o en franjas y ahí ellas proponen los diseños y a la imaginación de cada una. Ellas los combinan, nosotros no les decimos específicamente como tienen que ser.

¿Qué mensaje te gustaría darles a nuestros clientes de “La revuelta”?

Nos da mucho gusto que estén nuestros productos allá, porque es todo nuestro trabajo. Que otras personas conozcan nuestro trabajo.  Es lo que nosotros hacemos, nuestra cultura. Todo es hecho artesanalmente, no hay nada a máquina, son nuestras manos y es completamente artesanal.

Nos da mucho gusto que los productos estén hasta allá y nos gustaría que valoraran este trabajo artesanal y a la gente que lo fabrica. Que a través del producto la gente nos conozca. Y bueno, más que nada que les guste.

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